La Plata, la ciudad más escogida por los extranjeros

Por su parecido con las ciudades europeas, sus espacios verdes, sus dimensiones -que la hace “manejable”- o su universidad nacional, La Plata es el lugar elegido por numerosos extranjeros que se instalan por una temporada para estudiar o trabajar. Adolescentes y adultos de otros países de Latinoamérica, de naciones europeas y de estados asiáticos alquilan departamentos o comparten la habitación de una pensión y “viven” la Ciudad como un platense más.

Algunos datos dan cuenta de esa elección. En la Universidad Nacional de La Plata la matrícula muestra un total de alrededor de 350 estudiantes que llegaron de otros países para cursar sus estudios superiores, tanto de grado como de posgrado. Además, están los chicos extranjeros que cumplen uno o dos años de intercambio a partir de acuerdos de la UNLP con casas de altos estudios de ciudades de distinto continente. Son aproximadamente 80 jóvenes que adhieren a ese programa en cada semestre.

De Osaka, Japón, llegó el 4 de marzo pasado Akifumi Takabayashi (22), “Aki” para sus amigos platenses. Se quedará hasta fin de año porque el convenio de intercambio así lo establece. El joven vive en la sede de la Asociación Nipona Universitaria La Plata (ANULP), donde comparte la vivienda con estudiantes descendientes de japoneses, y donde, según aclaró entre risas y exhibiendo un cierto orgullo, “el único auténtico soy yo”.

Este alumno de Trabajo Social, más que por la Ciudad se siente atraído por sus habitantes. El tiempo que no ocupa en el estudio lo utiliza en compartirlo con los muchos amigos que hizo este año, de quienes aprendió, muy rápidamente, el lenguaje local adolescente. “La gente acá tiene muy buena onda -subrayó- y eso se ve en todas partes”. Akifumi lleva en La Plata casi la misma vida que en su Osaka natal. “Todos los miércoles voy a jugar al fútbol cinco; y los fines de semana voy a los pubs o me reúno en fiestas en casas de otros estudiantes”, detalló en eldia.com.ar

Otra muestra del interés de los extranjeros por esta ciudad son las clases de español que se dicta Guillermina Piatti en la Escuela de Lenguas de la UNLP (proyecto de la facultad de Humanidades). Allí aprende o perfecciona el idioma, en los distintos niveles que se ofrecen, una treintena de alumnos procedentes de otros países. La mayoría son jóvenes que llegan a esta ciudad a través de un intercambio estudiantil o que se inscriben por su cuenta para cursar un posgrado, pero también concurren al establecimiento de 47 entre 12 y 13 varios adultos que vinieron a La Plata para trabajar.

Ese es el caso de Manuela Barbieri (38), que vino de Ravenna, Italia, a enseñar matemática a un colegio privado platense. La docente había visitado La Plata dos años atrás, en un viaje por la Argentina que incluyó esta ciudad, y en esa oportunidad pensó en la posibilidad de establecerse por un tiempo.

“Doy clases en el polimodal de la Escuela Italiana. En total voy a estar dos años trabajando -informó Manuela a la vez que destacó lo que le gusta de esta ciudad sin ocultar sus críticas-. En La Plata me siento cómoda, porque igual que Buenos Aires, es bastante europea y tiene muchos lugares culturales. El Bosque, con su museo, por ejemplo, me encanta. Pero hay cosas que las veo feas: una es la mezcla de edificios antiguos con modernos. Como italiana estoy acostumbrada a que se preserve la arquitectura. La otra cuestión que no me gusta es que hay mucha suciedad, mucha basura en las calles”.

El año pasado, Fernanda Gamba (25) se sentó frente a la computadora de su casa de San Pablo, Brasil, y empezó a buscar entre la información que brinda internet lugares donde seguir un master en turismo. Licenciada en esa disciplina y especializada en periodismo, quería instalarse en una ciudad latinoamericana que no le resultara muy cara, que fuera tranquila y con una universidad reconocida. “Vi que acá estaban todas esas características -contó- y por eso decidí venir”. La joven, que alquila un departamento junto a su novio -también brasileño y que cursa en la UNLP un master en marketing- remarcó “lo mejor” que encontró en La Plata: “los espacios verdes, las plazas”, que según comentó, contrastan “con el gris de San Pablo”. Por eso, para ella, caminar por las calles platenses es el programa que más disfruta a la hora de dejar los libros y dedicarse al ocio. “Además, claro, de las reuniones en las que nos encontramos con otros extranjeros de los que nos hicimos amigos”, añadió.

Deje un comentario


[x] Cerrar
E-mail