Recorra las Misiones Jesuíticas de Bolivia
De gran riqueza cultural e histórica, las Misiones Jesuíticas de Bolivia se encuentran en la serranía oriental del departamento de Santa Cruz, a aproximadamente 6 horas de La Paz.
Durante la época precolombina, la bella región de Chiquitos estuvo habitada por numerosas tribus selváticas las cuales fueron evangelizadas por los misioneros de la compañía de Jesús. Poblaciones españolas fueron levantadas, en medio de una densa selva, que albergó a las misiones chiquitanas, fundadas entre los años 1691 y 1767.
Las misiones jesuíticas han perdurado a través del tiempo, hoy son un valioso legado de la época colonial. su valor se expresa en sus magníficos templos, de estilo barroco mestizo, adornados con pinturas murales, altares dorados y preciosos retablos tallados en madera dorada, púlpitos, cajonerías e impresionantes columnas.
Los Jesuitas llegaron a estas tierras con el propósito de realizar el sueño de crear en la tierra la “Ciudad de Dios” y evangelizar a los pobladores nativos.
Viajar a la Chiquitanía es recorrer por lo que fue el mundo misional fundado a finales del siglo XVII, que permaneció oculto por más de 2 siglos. Además de aprender a cultivar la tierra, los nativos realizaron actividades artesanales, demostraron una destreza manual y una capacidad de aprendizaje que dio como resultado muestras únicas de pintura, escultura, música y baile para alabar al Señor, manifestaciones que expresan un sincretismo religioso y cultural.
La belleza de la arquitectura religiosa fue rescatada por Hans Roth que, junto a expertos en restauración, intervinieron las centenarias iglesias misionales, para recuperar el esplendor de antaño.
El alto nivel artístico y el profundo significado cultural de las obras realizadas en las Misiones Jesuíticas, motivaron a que la UNESCO las declarara el año 1991 como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La riqueza de la música barroca, compuesta y ejecutada en las misiones, cuyas partituras se conservan en el Archivo de Chiquitos en el pueblo de Concepción, constituyen una colección única en América. Con el propósito de rescatar toda esta herencia cultural, cada dos años se realiza en la Chiquitanía boliviana, el Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca “Misiones de Chiquitos”
El viaje a la Chiquitanía también permite disfrutar de la naturaleza tropical, del clima agradable. Esta es también una invitación a los apasionados por la biodiversidad.
Llegando a San Javier, aparecen verdes colinas, altas palmeras se levantan sobre los pastizales, una vegetación que muestra la simbiosis de las plantas bibosi y motacú.
Retomando el recorrido se llega a Concepción, donde el visitante encontrará una variedad de orquídeas, sobre todo la del género catleya; en el lugar también hay un balneario y está la Reserva de Vida Silvestre del río Blanco y Negro. En Concepción también están las comunidades indígenas que conservan las antiguas tradiciones chiquitanas.
San Ignacio de Velasco posee una laguna, cercana al pueblo del que se parte para llegar a San Miguel, San Rafael y Santa Ana. San Ignacio es también una de las principales entradas al Parque Noel Kempff Mercado, también nombrado por la UNESCO Patrimonio Natural de la Humanidad.
En la carretera que une San Ignacio con San José de Chiquitos, el visitante va dejando atrás la serranía de chiquitos, que separa los llanos orientales húmedos de la zona árida del Chaco boliviano, y se adentra en una zona cuya vegetación es más espinosa y el clima más seco.
Fuente: turismobolivia.bo