La Isla de la Juventud es la mayor de las islas y atolones de Cuba y se encuentra 50 millas naúticas al suroeste de Cuba.
El territorio, integrado entre los 672 cayos e islotes que conforman el archipiélago de los Canarreos, muestra a los visitantes una accidentada costa con vegetación exuberante y un relieve donde están presentes los mogotes.
Bajo su capa vegetal, las singulares elevaciones encierran un inapreciable tesoro de mármol en las diversas variedades, otorgando además un toque singular al entorno del territorio. Convertida en zona protegida por los elementos naturales y arqueológicos que encierra, posee espesos bosques tropicales donde se localizan iguanas de gran tamaño, jutías, palomas rabiche y puercos cimarrones, entre otras especies de animales conservados en su entorno natural.
Para los amantes de las actividades subacuáticas están listos 56 sitios de inmersión, varios de ellos con importantes colonias de corales, gorgonias y esponjas, además de la existencia de cuevas, pasadizos y túneles. Los expertos destacan en especial la belleza espectacular de puntos de inmersión con los nombres de Pared de Coral Negro, Túnel del Amor, Cueva Azul, El Pasaje Escondido, Cueva de los Sábalos, Piedra de Coral, EL Salto, Ancla del Pirata, Paraíso de las Levisas y Pequeño Reino.
El Parque Nacional Marino de Punta Francés, en el litoral sudoeste de la Isla de la Juventud, figura como un sitio de obligada estancia para el turismo de cruceros que visita el archipiélago cubano.Las habituales paradas en el lugar permiten a miles de visitantes el disfrute de excelentes áreas de playas, variadas ofertas náuticas y excursiones por tierra a puntos de interés de la geografía de la isla. La selección del lugar tiene su origen en una virgen y rica naturaleza, la transparencia de los fondos marinos y el hecho de contar actualmente con una de las barreras coralinas mejor conservadas del planeta.
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