Territorio federal hasta 1988, cuando pasó a ser Estado, Amapá tiene una larga historia de disputas por sus tierras. Cortada por la línea del Ecuador, la capital Macapá guarda la memoria del Estado en varios de sus monumentos históricos. Entre ellos está el Fuerte de São José, luego a la entrada de la ciudad; el mismo constituye una muestra de la influencia francesa en la cultura regional y es considerado uno de los monumentos militares más bien preservados del país.Otros locales representan bien la historia del Estado de Amapá. Es el caso de la Iglesia de San José de Macapá, de 1761. La misma es el monumento más antiguo de la ciudad y preserva los antiguos trazos coloniales.
Ya en la Casa del Artesano es posible comprar cerámica revestida con polvo de manganeso y arte indígena para llevar de recuerdo. En la belleza de las artesanías indígenas ganan destaque los armamentos producidos en maderas nativas y la diversificación de utensilios y ornamentos confeccionados con dientes, huesos de animales, plumas de pájaros, semillas y fibras vegetales.
Atracciones
Macapá
Es el lugar perfecto para el poso de aves migratorias, que se suman a los flamencos, tucanes, guaras, tortugas marinas y de río, ejemplares de yacaré-açu, peixe-boi, oso hormiguero bandeira, tatú-canastra y muchos otros animales que completan la rica fauna de la región, dando un colorido especial a los verdes de la floresta. Allí, el Río Amazonas adquiere apariencia de mar en las playas de la Fazendinha y del Araxá, garantizando deliciosos baños.
El Estado de Amapá es también el que tiene el menor índice de deforestación de su vegetación original, apenas el 2%. La mayor parte del territorio está ocupado por florestas y el restante está compuesto por serrado y vegetación. En el litoral, playas casi vírgenes se alternan con manglares, formando la mayor representación brasileña de este bioma, en donde la mezcla del agua salada y dulce propicia la reproducción de la cadena alimentar de numerosas especies animales. Más del 23% de su área está protegida en ocho unidades de conservación ambiental, ocupando el 14% del territorio. Además, abriga dos reservas indígenas, que representan el 8,6% de sus tierras y en donde viven cerca de cinco mil indios de las razas Galibi, Karipuna, Palikur y Waiãpi.
|