Localizada en ambiente totalmente litoraleño, Maceió se destaca por su belleza, enclavada entre los cocoteros, los pantanales y el mar. Posee una orla marítima, donde se puede andar con toda tranquilidad, y bellas playas urbanas. Capital del Estado de Alagoas, Maceió debe su nombre a los indios Tupí. Impresionados con los fenómenos de la naturaleza que ocurrían aquí, ellos la llamaban de “MAÇAYÓ” o “MAÇAI-O-K”, que significa “lo que tapa el pantano”. La ciudad tubo su origen en un antiguo ingenio de azúcar, alrededor del siglo XVIII. Su desarrollo comenzó con la llegada de navíos que llevaban madera de la ensenada de Jaraguá. Con el surgimiento de los ingenios, Maceió pasó a exportar azúcar, después tabaco, coco, cuero y algunas especierías. La prosperidad hizo que el 5 de diciembre de 1815, el poblado se tornase villa. Gracias a su crecimiento, el 9 de diciembre de 1839, Maceió ya era la capital de la Provincia de Alagoas. La ciudad posee una buena infraestructura turística que ofrece al visitante, además de buenos hoteles, una cultura diversificada en artesanía, culinaria y costumbres.
Atracciones
Playas Urbanas
Jatiúca
Su nombre viene de la palabra indígena Y-ATI-UCÁ, que significa el bicho “Garrapata”. Hay también la versión de que su origen se debe al fruto de la garrapatera (mamona), planta que era común en la región. La playa queda a aproximadamente 4,5 km al norte del Centro de la ciudad. El mar es agitado en casi toda su extensión. Por eso mismo, son realizados con frecuencia campeonatos de surfe y de bodyboarding. Como está en la región central, está plenamente proveída de restaurantes, quioscos de playa con lluveros, pista de cooper y de ciclismo, equipos de gimnasia, shopping center, hoteles y posadas.
Punta Verde
Una punta de tierra que emerge mar adentro, cubierta por el verde de las áreas de cocoteros. Fue este fenómeno que dio nombre a una de las playas de Maceió con más movimiento. En el pasado, abrigó al más famoso símbolo de la ciudad, la “Gola del Avestruz”, un cocotero cuyo tronco parecía el pescuezo de un avestruz. El mismo quedaba próximo del actual Alagoas Yate Club (Clube Alagoinha). Los arrecifes forman piscinas naturales y es común, en la marea baja, avistar bañistas en estas piscinas, principalmente en las proximidades del farol. Tiene quioscos con música al vivo, bares, restaurantes, cafeterías y hoteles.
Pajuçara
Queda a aproximadamente 2 km del centro de la ciudad. Posee aguas tranquilas, gracias a sus arrecifes que la tornan segura para el baño, principalmente, de niños. Es también en Pajuçara (cerca de la pequeña feria de artesanato) de donde salen las jangadas para la piscina natural, formada por arrecifes de corales, donde el turista encuentra bares flotantes.
Cruz de las Almas
Playa urbana, con quioscos, restaurantes y hoteles. El lugar, que ya fue un cementerio indígena, está cargado de misticismo, fortalecido por la fuerza de sus olas. De día es el paraíso de los surfistas; en las noches de luna llena, es el escenario ideal de los novios que celebran, sin saber, la leyenda de la pareja de indios, quienes por ser de tribus rivales, fueron sacrificados. Hay quien afirme que cuando la luna se torna más bella, ellos vienen a bañarse en las aguas del mar.
Sobral
El nombre de esta playa también bautizó al barrio vecino. El área próxima, formada por quintas y áreas de cocoteros, pertenecía al Sr. Manuel Sobral Pinto, el Comendador Sobral, quien dio el nombre al lugar.
Pontal da Barra
Playa que, en el pasado fue adornada por dunas movibles y áreas de cocoteros nativos, siendo palco de uno de los más bellos fenómenos de la naturaleza: el encuentro de la Laguna Mundaú con el mar.
Litoral Norte
El Litoral Norte es rico en cocoteros nativos, acantilados, pantanales, ríos y vegetación de diversas especies. No deje de visitar las playas de Guaxuma, que tiene bares rústicos y acogedores a la orilla del mar; Sonho Verde, con sus aguas verdes y su vasta área de cocoteros; y la famosa isla de Croa, en la entrada de Santo Antonio.
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